Alberto Williams (1862-1952).  Nació en Buenos Aires. Por consenso general, el fundador de la música artística argentina, juicio que él mismo compartía. Integró la primera generación de compositores nacionalistas, aquélla que acompañó desde lo musical la construcción del Estado nacional   Estudió con César Franck. Profesionalizó definitivamente el ambiente musical porteño, y como intérprete promovió su actividad música a comienzos del siglo XX. Impulsó la educación musical formal a través de una red nacional de conservatorios. Excepto la ópera y la música sacra, abordó todos los géneros con un lenguaje romántico tardío con toques ocasionales de impresionismo, que no sufrió mayores cambios a través del tiempo. Mostró mayor afinidad con la pieza de carácter que con las formas arquitectónicas de largo aliento. A comienzos del siglo XX profetizó que el tango se convertiría en la música argentina del futuro, y él mismo compuso numerosas milongas para piano.

 

Julián Aguirre (1868-1924) Nació en Buenos Aires. Perteneció a la primera generación de compositores nacionalistas, aquélla que acompañó desde lo musical la construcción del Estado nacional. Aguirre fue esencialmente un miniaturista, sea en la canción de cámara o en la pieza para piano. Fue en esos formatos que logró una de las estilizaciones más logradas del folklore rural argentino. Aguirre procesó materiales de la región pampeana y del noroeste con sencillez y espontaneidad, con sentimentalismo pero también con ironía, disponiendo hábilmente rasgos dispersos de ese acervo, y llegando incluso a sugerir algunos de los toques característicos de la guitarra. Es el caso de los Aires nacionales y los Aires criollos para piano. Entre sus canciones se cuentan varias con textos en francés, y varias de sus obras para piano son de orientación hispánica (Zorcico, Mazurca española) y europeísta (Íntimas, Loin Soubrette).

 

Constantino Gaito (1878-1945) Nació en Buenos Aires. Formado íntegramente en Italia. Perteneció a la segunda generación de compositores nacionalistas, provenientes ya de familias de clase media, incluida en el sistema político por Hipólito Yrigoyen en sus dos presidencias. Gaito integró la Sociedad Nacional de Música. Fue quizás el compositor más técnicamente sólido de su generación así como un destacado maestro. Sus primeras obras acusan la influencia de la música italiana. En su madurez, como otros compositores nacionalistas, alternó entre un estilo más orientado hacia Europa – buena parte de su música de cámara, el oratorio San Francisco Solano, la Suite, op.17 para orquesta – y el nacionalismo – la ópera La sangre de las guitarras, el ballet Cuadro campestre. Ambas corrientes a veces se yuxtaponen (final del Trío, op.25) o se fusionan. Su ópera Lázaro reúne la música rural, el tango y giros de jazz. Gaito también incursionó en el americanismo – la ópera Ollantay, el ballet La flor del irupé, el poema sinfónico El ombú.

 

 

Carlos López Buchardo (1881-1948) Nació en Buenos Aires. Integró la segunda generación de compositores nacionalistas, provenientes ya de familias de clase media, incluida en el sistema político por Hipólito Yrigoyen en sus dos presidencias, período en que esos compositores alcanzaron la madurez artística. Fue miembro de la Sociedad Nacional de Música. Estudio con Albert Roussel en París. Creó y dirigió el Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, que más tarde llevaría su nombre. Sobresalió en la canción de cámara de índole nacionalista – Cinco canciones al estilo popular, Seis canciones al estilo popular. La abordó con una estilización sencilla y muy personal del folklore pampeano, que refleja su familiaridad con la canción francesa. De hecho, escribió varias canciones con textos en ese idioma. Igualmente destacables son las Tres escenas argentinas para orquesta. Dejó también una Misa para coro y órgano y dos piezas para piano, el Bailecito (transcripción de la canción Jujeña) y un movimiento de una Sonatina inconclusa. Abordó la ópera al comienzo de su carrera – Il sogno di Alba – y volvió al género en su última etapa con Madame Lynch, La Perichona y Amalia, vinculadas a la historia y la literatura oral latinoamericana.

 

Manuel Gómez Carrillo (1883-1968) Nació en Santiago del Estero. Perteneció a la segunda generación de compositores nacionalistas, provenientes ya de familias de clase media, incluida en el sistema político por Hipólito Yrigoyen en sus dos presidencias, período en que esos compositores alcanzaron la madurez artística. Con el apoyo de la Universidad Nacional del Tucumán, Gómez Carrillo recopiló y luego armonizó gran cantidad de música folklórica criolla y de las etnias originarias de Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy y parte de Catamarca. Dedicó buena parte de su vida a difundir ese acervo en los ámbitos más diversos. Su actividad musicológica y docente limitaron cuantitativamente su producción. Sus obras de mayor aliento adoptan esquemas libres o rapsódicos. Sus obras más importantes emplean motivos folklóricos que él mismo recogió. Ellas son la Rapsodia santiagueña, Fiesta criolla, Vidala, Danza del cuervo – todas para orquesta – el ballet La salamandra y la pieza lírico-coreográfica La Telesita. Compuso también canciones y piezas para piano.

 

Celia Torrá (1884-1962) Nació en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Perteneció a la segunda generación de compositores nacionalistas, provenientes ya de familias de clase media, incluida en el sistema político por Hipólito Yrigoyen en sus dos presidencias, período en que esos compositores alcanzaron la madurez artística. Completó su formación en Europa con Paul Le Flem, Vincent D’Indy, Zoltán Kodály (composición) y Jenö Hubay (violín). Como violinista, obtuvo el primer premio de Bruselas. Fue la primera mujer en dirigir una orquesta en el Teatro Colón (1949). Dirigió un coro mixto en la Fábrica Philips de Entre Ríos. Sus canciones de cámara capturan el estilo popular con convincente sencillez. A esa misma vertiente nacionalista pertenece la Rapsodia entrerriana para orquesta. También incursionó en el americanismo o indigenismo en la Suite incaica para orquesta. Compuso además una sustanciosa Sonata en la menor para piano.

 

Gilardo Gilardi (1889-1963) Nació en San Fernando, provincia de Buenos Aires. Figura de transición entre la Generación del 80 – romántico-nacionalista – y la del 90 – modernista, neoclásica y universalista. Como esta última, alcanzó su madurez artística en el contexto de la Década Infame (1930-1943). Integró el Grupo Renovación. Completó su formación en el Conservatorio de Leipzig. Fue maestro de importantes músicos. Abordó todos los géneros. Partió del romanticismo tardío – Trío Nº1, la ópera Ilse, Gran Misa de réquiem, Cuarteto breve para cuerdas – luego adhirió al nacionalismo aunque no de modo excluyente – la humorada sinfónica El gaucho con botas nuevas, el Septimino criollo, Primera Serie argentina para orquesta, Suite argentina para guitarra, Sonata argentina para violín y piano. Incursionó en el americanismo – música incidental  para Ollantay, Evocación quichua para cuarteto de laúdes. Adoptó finalmente un lenguaje más complejo y avanzado, encauzado en general en formas abstractas y de largo aliento – Trío, Obertura tritemática, Sinfonía cíclica, Tango, Cuatro preludios unitónicos para piano.

 

Juan José Castro (1895-1968) Nació en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Uno de los directores de orquesta argentinos más sobresalientes. Integró la Generación del 90, de orientación modernista, neoclásica y universalista, opuesta al nacionalismo romántico, surgida en el contexto de la Década Infame (1930-1943). Una etapa caracterizada por el fraude electoral de gobiernos conservadores y el auge de ideas y modelos políticos antidemocráticos, que esos músicos rechazaban. La primera etapa de la producción de Castro es de una estética dura – Sinfonía Nº1, el ballet futurista Mekhano. Le siguió otra de una estética más blanda – Sinfonía bíblica – incluso con matices irónicos – el ballet Offenbachiana. El nacionalismo aparece en los Tangos para piano, la Sinfonía argentina o la cantata Martín Fierro; la veta hispánica, la Sonatina española para piano o en las óperas Bodas de sangre y La zapatera prodigiosa; y una faceta helénica en la ópera Proserpina y el extranjero. Su última etapa estuvo marcada por la complejidad y la abstracción, cercanas a la Segunda Escuela de Viena – Suite introspectiva, Concierto para violín y el tercero de los Corales criollos.

 

Jacobo Ficher (1896-1978) Nació en Odesa, Rusia. También fue director de orquesta y muy destacado maestro. Estudió en el Conservatorio Imperial de San Petersburgo. Integró la Generación del 90, de orientación modernista, neoclásica y universalista, opuesta al nacionalismo romántico, surgida en el contexto de la Década Infame (1930-1943). Una etapa caracterizada por el fraude electoral de gobiernos conservadores y el auge de ideas y modelos políticos antidemocráticos, que estos músicos rechazaban. Fue miembro del Grupo Renovación. Abordó todos los géneros con un lenguaje neoclásico cosmopolita, de raíces eslavas, más sobrio en su abundante producción de cámara, y más exuberante en los géneros sinfónico – diez sinfonías, Poema heroico –  y sinfónico-coral – las cantatas Salmo de alegría y Kadish. La inspiración judía aparece también en Tres bocetos sinfónicos inspirados en el Talmud, Tres danzas hebreas para dos pianos. El nacionalismo emerge en la Suite Gaucho, Obertura para ‘Don Segundo Sombra’, Sinfonía Nº7, “Epopeya de Mayo”, Tangos y milongas para piano o Tres canciones al Paraná. También abordó la ópera y el ballet.

 

Luis Gianneo (1897-1968). Nació en Buenos Aires. Integró la Generación del 90, de orientación modernista, neoclásica y universalista, opuesta al nacionalismo romántico, surgida en el contexto de la Década Infame (1930-1943). Una etapa caracterizada por el fraude electoral de gobiernos conservadores y el auge de ideas y modelos políticos antidemocráticos, que estos músicos rechazaban. Gianneo formó parte del Grupo Renovación. Fundó la Orquesta Sinfónica Juvenil Argentina y dirigió la Sinfónica Juvenil de Radio Nacional. Fue un importante educador. En Gianneo coexistieron el neoclasicismo abstracto, constructivista – Sinfonietta, los dos Divertimentos, los Cuartetos Nº3 y 4, Preámbulo fuga y epílogo para dos pianos –  y el tratamiento distanciado de las músicas locales de la Argentina con recursos neoclásicos – Pericón, Cuartetos criollos Nº1 y 2, Variaciones sobre un tema de tango. También hizo un aporte a la corriente americanista o indigenista – Concierto Aymará para violñín y orquesta, Llanto del imperio inca en agonía para coro, “Lamento quichua” de las Tres piezas criollas para cuarteto de cuerdas.  En sus últimos años experimentó con un serialismo moderado – Angor Dei.

 

Carlos Suffern (1901-1991). Nació en Luján, provincia de Buenos Aires. Cumplió una importante trayectoria docente en varias universidades argentinas. Dirigió el Teatro Colón en dos oportunidades. Alcanzó la madurez artística en el contexto de la Década Infame (1930-1943). Una etapa caracterizada por el fraude electoral de gobiernos conservadores y el auge de ideas y modelos políticos antidemocráticos. Cronológicamente, Suffern perteneció a la Generación del 90, universalista, modernista y neoclásica. Sin embargo, es una figura aislada dentro de la música argentina por cuanto no se volcó ni al neoclasicismo ni al nacionalismo de base romántica, sino que a lo largo de toda su carrera siguió los preceptos de la Schola Cantorum de París con un lenguaje austero. Excepto la ópera, abordó todos los géneros.

 

Julio Perceval (1903-1963). Nació en Bruselas, Bélgica. Fue también un sobresaliente organista e improvisador, que dio difundió en Buenos Aires el repertorio del instrumento. Integró la Generación del 90, de orientación modernista, neoclásica y universalista, opuesta al nacionalismo romántico, surgida en el contexto de la Década Infame (1930-1943). Una etapa caracterizada por el fraude electoral de gobiernos conservadores y el auge de ideas y modelos políticos antidemocráticos, que estos músicos rechazaban. Perceval formó parte del Grupo Renovación. Su trayectoria estilística fue inusual. De un neoclasicismo emocionalmente neutro pasó un nacionalismo de perfil romántico – Poema criollo para piano y orquesta –  que llegó al patriotismo – Canto a San Martín. Gran conocedor de la música litúrgica romana, Perceval se destacó en el género sacro –Te Deum – y además escribió tangos en riguroso estilo rioplatense.

 

Lita Spena (1904-1989)

“Benteveo” y “Subida al cerro”, de Preludios para piano

Dora Castro

 

Arnaldo D’Espósito (1907-1945) Nació en Buenos Aires. Perteneció a una generación que alcanzó la madurez artística durante la Década Infame (1930-1943). Una etapa caracterizada por el fraude electoral de gobiernos conservadores y el auge de ideas y modelos políticos antidemocráticos. La actividad como pianista del Ballet Estable del Teatro Colón le permitió dedicarse regularmente a la composición. Como otros compositores de su generación, D’Espósito combinó técnicas europeas heterogéneas desde una perspectiva local, sin recurrir necesariamente al folklore para dar cuenta de un lugar de pertenencia u origen. A su etapa de formación pertenece un Quinteto para piano y cuerdas y el tango para piano Mas nunca olvidaré. Ya en su fase de madurez escribió entre otras obras Nocturno para cuerdas, Concierto para piano y orquesta, Sonata para violín y piano, canciones, piezas para piano, ballets – Rapsodia de tango, Cuento de abril y Ajedrez – la comedia infantil Pedro, Pedrito y Pedrín, y su obra más exitosa, la ópera Lin Calel, de temática incaica.

 

Isabel Aretz (1909 - 2005)

Hombre al Cosmos, para piano y cinta fonomagnética

Manuel Massone

 

Enrique Albano (1910-1992) Nació en Coronel Juárez, provincia de Buenos Aires. Integró la Generación del 45, aquélla que alcanzó la madurez en medio del fermento social del primer gobierno de Perón (1946-1955). Dentro de esa generación, Albano perteneció a la corriente que prolongó el nacionalismo de la Generación del 80 – Williams, Aguirre, López Buchardo – empleando sin embargo los recursos de la tonalidad ampliada. Entre sus obras se encuentran la Obertura norteña, dos Series argentinas, dos sonatas para violín y piano, Trío, Quinteto para piano y cuerdas, las cantatas religiosas A la Virgen de Luján y Estampas del Poverello, y varias canciones.

 

Emilio Dublanc (1911-1990) Nació en La Plata, Buenos Aires. Se formó en el Conservatorio Nacional “López Buchardo”. Integró la Generación del 45, aquélla que alcanzó la madurez en medio del fermento social del primer gobierno de Perón (1946-1955). Dentro de esa generación, Lasala se contó entre aquellos que prolongaron el nacionalismo de la Generación del 80 – Williams, Aguirre, López Buchardo – empleando sin embargo los recursos de la tonalidad ampliada. Su principal actividad profesional fue la docencia, que ejerció en la Escuela Superior de Música de la Universidad de Cuyo, y en el Instituto Superior de Música de la Universidad Nacional de Santa Fe. Es autor de obras instrumentales, de cámara, sinfónicas y corales dentro de un lenguaje tonal claro y transparente, emparentado con el de Guastavino – al menos en su producción coral.

 

Roberto García Morillo (1911-2003). Nació en Buenos Aires. Docente, crítico musical y autor de estudios monográficos sobre varios compositores. Integró la Generación del 45, aquélla que alcanzó la madurez en medio del fermento social del primer gobierno de Perón (1946-1955). Dentro de esa generación, García Morillo se situó en la corriente intermedia que no adhirió al nacionalismo ni se volcó a la vanguardia más radical. Partió de un neoclasicismo con toques personales y más tarde adoptó un lenguaje más introvertido y de un expresionismo sobrio. Compuso cuatro conciertos, cinco sinfonías, seis sonatas para piano, las Variaciones olímpicas para orquesta. En sus obras más características aparecen el elemento hispánico arcaico y la inspiración en las artes visuales – Las pinturas negras de Goya, la Cantata Marín, Tres pinturas de Mondrian, Divertimento sobre temas de Paul Klee. Dentro de su música de escena se destacan dos obras inspiradas en Poe – el mimodrama Usher y la ópera El caso Maillard, una de las más destacadas del repertorio argentino y una síntesis de toda su producción.

 

Carlos Guastavino (1912-2000) Nació en Santa Fe. Integró la Generación del 45, aquélla que alcanzó la madurez en medio del fermento social del primer gobierno de Perón (1946-1955). Dentro de esa generación, Guastavino se contó entre aquellos que prolongaron el nacionalismo de la Generación del 80. Pero no fue sólo un compositor nacionalista sino que, como se ha dicho, recurrió a todo un conglomerado de repertorios de identidades según la necesidad de cada momento – argentina, española, antigua. No recurrió a la cita folklórica sino que recreó a su modo las músicas locales.  Cultivó ante todo la canción para voz solista y para coro y la pieza de carácter para piano. La pieza para piano Tierra linda marcó su mayor acercamiento al modernismo. Luego adoptó un lenguaje más romántico. También incursionó en el formalismo y la abstracción en el comienzo de su carrera – Sonatina y Sonata en do sostenido menor para piano – y en su fase final – tres sonatas para guitarra, Sonata para clarinete y piano. 

 

Ángel Lasala (1914-2000).  Nació en Buenos Aires. Dirigió el Conservatorio Municipal “Manuel de Falla” de Buenos Aires y fue Asesor Musical de la Dirección Nacional de Radiodifusión. Integró la Generación del 45, aquélla que alcanzó la madurez en medio del fermento social del primer gobierno de Perón (1946-1955). Dentro de esa generación, Lasala se contó entre aquellos que prolongaron el nacionalismo de la Generación del 80 – Williams, Aguirre, López Buchardo – empleando sin embargo los recursos de la tonalidad ampliada. Lasala recurrió al folklore argentino – especialmente del noroeste – y en menor medida al hispánico y al brasileño (Preludios brasileños para piano). En su cantata Santa María de Buenos Aires llegó a emplear el azar controlado. Escribió otras dos cantatas – San Roque González de Santa Cruz y San Martín de Porres – así como obras de cámara, canciones, música de ballet y numerosas obras para guitarra, como un Concierto para dos guitarras.

 

Alberto Ginastera (1916-1983). Nació en Buenos Aires. El compositor argentino de mayor proyección internacional anterior a Piazzolla. Perteneció a la Generación del 45, aquélla que alcanzó la madurez en medio del fermento social del primer gobierno de Perón (1946-1955). Realizó sus estudios de posgrado en los Estados Unidos. Allí forjó vínculos con el establishment que resultarían decisivos para el funcionamiento del CLAEM del Instituto Di Tella que él mismo dirigiría de modo ejemplar en la década de 1960. Ginastera buscó siempre combinar tradición y modernidad recurriendo a las técnicas consideradas en cada momento más avanzadas para plasmar primero una identidad nacional (el ballet Estancia, las tres Pampeanas) y luego latinoamericana a través de una recreación sonora imaginaria del pasado precolombino (Cantata para América Mágica). Sin embargo, hasta el presente, sus obras más frecuentadas son aquéllas que corresponden a su etapa nacionalista más explícita.

 

Astor Piazzolla (1921-1992) Nació en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires. El compositor argentino de mayor proyección internacional de la actualidad. También bandoneonista y arreglador. A fines de los años ’50, en el contexto de la modernización integral que siguió al derrocamiento de Perón, Piazzolla revolucionó el tango tradicional rioplatense con sus arreglos y sus propias composiciones (“Nuevo Tango”). Creó así creó una eficaz representación sonora de la ciudad moderna. Se trata de una “música de escucha”, de intertextualidad múltiple – referencias a la historia del tango, el jazz, el pop, el Barroco, Stravinsky, Bartók – “transnacional y desterritorializada” (Kuss). En general, yuxtapone y organiza en una forma binaria simple distintos modelos fijos de ostinatos que sirven de base estructural e interactúan dialécticamente con la invención de superficie – melodía, ritmo, timbre (Pelinski). Las obras de Piazzolla para sus distintas agrupaciones son verdaderas obras de cámara. Escribió por encargo numerosas obras de concierto y música incidental para el cine.

 

Irma Urteaga (1929)

Cuarteto de cuerdas

Cuarteto Arcangelo Corelli

Alicia Terzián (1934) Nació en Córdoba. También directora. Como compositora, alcanzó proyección internacional. Inició su carrera en el contexto del proceso de modernización integral que siguió al derrocamiento de Perón. Su música recibió la influencia de sus investigaciones de la música litúrgica armenia medieval, que la llevaron a adoptar finalmente el microtonalismo como criterio melódico y armónico absoluto. En una primera etapa el microtonalismo coexistió marginalmente con el politonalismo – Concierto para violín y orquesta, Piezas para cuarteto de cuerdas. En una segunda etapa, “era cósmica”, el microtonalismo se combinó con el atonalismo o post serialismo libre – Cuaderno de imágenes para órgano, Shantininiken para flauta y recitante, Carmen criaturalis para corno, cuerdas o Voces para mezzosoprano, ensamble y cinta. En una etapa más reciente, “espacial”, el sonido originado por los ejecutantes es transformado en tiempo real, rodeando al público – Off the Edge para barítono y cuerdas o Canto a mí misma para orquesta de cuerdas, tam tam, transpositor y delay digital – con un lenguaje que continúa fluctuando entre atonalismo y microtonalismo.

 

Juan Carlos Zorzi (1935-1999). Nació en Buenos Aires. Completó su formación con Goffredo Petrassi (composición) y Franco Ferrara (dirección orquestal).  Destacado director de orquesta. Uno de los escasos compositores del mismo origen que mostraron a través de su producción un fuerte compromiso con la realidad política del país. Inició su carrera en el contexto del proceso de modernización integral que siguió al derrocamiento de Perón, y que estuvo marcado por la tensión generada por la proscripción del peronismo y la puja distributiva. Su producción presenta dos facetas: una, abstracta y compleja, basada en la idea de los “espejos interválicos” – Ludus, Espejos – y otra, la “argentinista”, más directa y de raíz popular, que se nutre de su amor por la cultura argentina – Tanguango, Soldiana, Epopeya. Celebró el retorno de la democracia (1983) con la Zamba para la libertad, pero también apuntó a las promesas incumplidas del sistema político en La tierra prometida para orquesta de cuerdas. Su interés por temáticas universales se tradujo en sus óperas Antígona Vélez y Don Juan.

 

Fermina Casanova (1936)

Concertino para Clarinete y Orquesta de Cuerdas

Mariano Rey (clarinete)

Enrique Arturo Diemecke (director)

 

Marta Lambertini (1937-2019) Nació en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Estudió en la Universidad Católica Argentina con Luis Gianneo, Roberto Caamaño y Gerardo Gandini. Alcanzó la madurez artística en la primera década del retorno de la vida democrática, ya en la era de la post vanguardia, con su proliferación de poéticas individuales y su aprovechamiento selectivo de las técnicas de la vanguardia de post-guerra. Como Gandini, Lambertini considera la música como un lenguaje conformado en parte con materiales de la historia de la música y también con otros lenguajes. Así el quinteto Reunión parte de fragmentos del Cuarteto “La caza” de Mozart. La mayoría de sus obras lleva un título referencial literario – Goofus bird para clarinete bajo – o no literario –  Galileo descubre las cuatro lunas de Júpiter para orquesta – a veces con connotaciones humorísticas – Posters de una exposición para piano. Además de obras orquestales, de cámara y para instrumentos solistas, Lambertini abordó la ópera – Alice in Wonderland, ¡Oh eternidad!, Hildegard y Cenicientaaa…!

 

Graciela Paraskevaídis (1940-2017) Nació en Buenos Aires. Fue becaria del CLAEM del Instituto Di Tella. Se radicó en Uruguay en 1975. Alcanzó la madurez en el contexto del proceso de modernización integral que siguió al derrocamiento de Perón, con sus fuertes  conflictos sociales y tensiones políticas. Adhirió a la vanguardia, pero a partir de un programa estético-identitario latinoamericano que encauzó en sus obras  de un modo más o menos directo.  Magma V, …  y allá andará, según se dice está referida al Che Guevara, y en Bajo otros cielos recurre a instrumentos autóctonos. Pero la marca más sutil de pertenencia es su planteo formal y tímbrico. Paraskevaídis emplea materiales sencillos, despojados, sometidos a una repetición no mecánica de motivos y células. Ello da lugar  a trayectorias adiscursivas, compuestas por bloques yuxtapuestos, cada  uno con sus propios materiales, dinámica, textura, rítmica y tempo. El timbre es trabajado como textura, sin concesiones al preciosismo sonoro, y también como regulador de la tensión expresiva.

 

Eva Irene Lopszyc (1956). Compositora y Directora de Orquesta. Graduada del Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla en PIANO, COMPOSICIÓN y DIRECCIÓN ORQUESTAL. Buenos Aires, Argentina. Sus obras son difundidas mundialmente. Ha recibido importantes premios, y editada sus obras en compañías de Europa. Fue JURADO del 138° CIBM VALENCIA 2018 y OBRA OBLIGADA “BRIGANTIA DE LOS VIENTOS” 133° CIBM VALENCIA 2019. España. Ha dirigido destacados estrenos del repertorio contemporáneo argentino. Es Vicepresidente del Foro Argentino de Compositoras, Miembro de WASBE y Brontë Society UK.

Info técnica de la obra

VICTORIA DE SAMOTRACIA (2005) Diana Lopszyc, piano Duración: 5' 53 Grabado en vivo, concierto en Centro Cultural Recoleta, el 23 de mayo de 2014.

Comentario de la obra

Victoria de Samotracia (2005) Piano / A Diana Lopszyc Inspirada en la escultura de la Diosa Niké, la Diosa Alada que se encuentra en el Museo del Louvre. Desde la Grecia antigua, en la Isla de Samotracia, su sagrada fuerza, posada en la proa de un barco que navega valiente en la batalla, lo conduce a la victoria, y se desvanece en la imaginación de la Libertad, la Valentía y el Cosmos certero.

 

Gabriel Valverde (1957) Nació en Buenos Aires. También es docente. Estudió composición con Manuel Juárez y Helmut Lachenmann. Pertenece a la generación de compositores post-dictadura, y dentro de ella, a aquéllos que jerarquizaron “la materia como fundamento del proceso compositivo y del despliegue formal” (Pablo Fessel), aliado con frecuencia a la repetición, e indiferente al “color local”. En su música el devenir formal puede ser incierto – Resplandor de los Surem – o discontinuo – Luminar. Valverde es un timbrista refinado pero no un fetichista del sonido. Recurre a ensambles de variada conformación. En Terra incognita se enfrentan un trío de cuerdas y sonidos generados por computadora. Otra preocupación de Valverde es el silencio. En El silencio ya no es el silencio para arpa los distintos reguladores llevan a rozar el silencio, y en Espacios inasibles, el silencio puro, “se muestra subrayado por un golpe de timbal o el rebote de un tom tom le hace frente en el resplandor de una oposición” (Margarita Fernández).

 

 

Guillo Espel (1959) es compositor y guitarrista. Estrenó sus obras en el Teatro Colón, y circuitos oficiales y privados de nuestro país y en más de treinta países de América, Europa, Asia y Oceanía. Su música y/o versiones han sido interpretadas por múltiples solistas, ensambles y organismos del mundo entre los que se destacan  la Orquesta Sinfónica de Riga, Santa Barbara Symphony (USA), Anna Netrebko & Orquesta Filarmónica de Praga, Orquesta Sinfónica Nacional De Ecuador, Orquesta Estable del Teatro Colón, Orquesta Sinfónica Nacional, Orquesta Nacional del Bicentenario, Orquesta Nacional Juan De Dios Filiberto, Alejo Pérez Poullieux, Nancy Zeltsman, Evelyn Glennie, Ensamble Contemporáneo Las Palmas, Israel Moreno, Manolo Juárez, David Lebón, Antonio Agri, Abel Pintos, Fernando Pérez, Teresa Parodi, Pedro Aznar, Lito Vitale, Juan Carlos Baglietto, León Gieco, Compañía Oblicua, Fernanda Morello, Pedro I. Calderón, etc. Obtuvo más de 25 premios nacionales e internacionales, oficiales y/o privados entre los que se destacan Premio Municipal de Música CABA, Beca Mayor Fundación Antorchas y Premio Nacional de Música (Regional Centro).  Ha participado en aproximadamente sesenta fonogramas como compositor, intérprete, arreglador, director artístico y/o productor. Desarrolla parte de su obra en vivo como intérprete junto a su grupo "Guillo Espel Cuarteto". Es docente titular en Composición y Orquestación en el Conservatorio Superior de Música “Manuel De Falla” de la Ciudad de Buenos Aires. Es convocado como Jurado de distintos premios y concursos americanos y europeos. Su trayectoria ha sido incluida en el Diccionario Iberoamericano de La Música.

Una confiable irreverencia para orquesta sinfónica (Guillo Espel 2015/2016). Estreno Mundial, 29.09.17, Centro Cultural Kirchner, Sala Sinfónica, Orquesta Sinfónica Nacional, dir: Mariano Chiacchiarini. Otras audiciones: 01.06.19 Facultad de Derecho, Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil José de San Martín. Dir: Luis Belforte; 02.06.19 Sala Sinfónica del CCK, Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil José de San Martín. Dir: L. Belforte. Dur aprox. 10’ Encore, Administración Melos Ediciones Musicales, rentals@melos.com.ar.

Mención en el Premio Nacional de Música Sinfónica y de Cámara 2018, Secretaría de Cultura de La Nación, 2018.

Una Confiable Irreverencia. Reseña de la obra

Dos motivos territoriales: Un primero, con una nota comandante (la) con un comportamiento móvil, expandido y atomizado en múltiples planos hacia el cierre en una deconstrucción imprevista por la fortaleza de la nota inicial. Un segundo motivo (desde compás 16), con un distinto eje sonoro (sib), repetitivo hasta su refracción en la mitad de su curvatura (mi), que también como en el primer motivo mutará en diferentes anclas sobre cada exposición. Se persigue el movimiento del sonido en su temporalidad, con mayor preocupación que su definición “formal” o motívica. Una mirada espectral, expansiva, en el tratamiento del sonido, en su curvatura, que intenta desanudar los tejidos satelitales entre ambos incisos. Un planteo morfológico en apariencia clásico y simétrico, sobre exposiciones de esos mismos motivos cada cuatro compases, con bloques sonoros yuxtapuestos y expandidos, definiendo entonces encuentros de estos incisos cada dos, seis u ocho. Dos motivos, en permanente mutación, conviven, se separan y yuxtaponen, amparados en procedimientos donde bloques sonoros nunca estables, sino siempre desmembrados, se entretejen en el campo sonoro resultante. El planteo discursivo, el nudo y desenlace dramático, se articula entonces como consecuencia de las fricciones que ocurren entre los dos vectores en pugna, que se disponen en variaciones dinámicas, en distintas alturas y resultantes tímbricas de las combinatorias ofrecidas por la instrumentación y su tratamiento en cada sección. El tácito comportamiento hacia el final, donde prevalecen las ausencias; simetrías morfológicas que se desdibujan por las mutaciones que sufren los temas expuestos y conlleva a desalinear las equivalencias. Todo cuanto se expone, se pierde. Los dos motivos mutan hacia en un vacío presente, un lugar tácito, y cada reexposición queda abierta y nunca abarca el inciso referente inicial. En este sentido, la obra está siempre en proceso, en movimiento y “alterada” antes de exponerse con rasgos que identifiquen un punto de partida auténtico o un eje con un desarrollo expansivo.

 

Jorge Horst (1963) Nació en Rosario, provincia de Santa Fe. Estudió con Francisco Kröpfl, Gerardo Gandini, Carmelo Saitta y Jorge Edgar Molina. Pertenece a la generación post dictadura, y dentro de ella a aquéllos que, sin abandonar las ideas de complejidad y experimentación de las vanguardias, pasaron a emplear sus recursos en función de poéticas propias. La de Horst está impulsada por “el componente ideológico-político (…) y se manifiesta tanto en aspectos puntuales de sus trabajos como en la interrelación que se produce entre ellos.” (Pablo Jaureguiberry) Sus estrategias apuntan a la indeterminación en distintos niveles, desde la instrumentación la elección de los materiales, y a la transgresión a los límites cristalizados, como en Uqbar, una “acción escénica sonora”, sin texto, para tres cantantes y ensamble instrumental. A ellas se suma la intertextualidad – con la pintura en Brumas – y la transtextualidad – textural en Madrigale a Gesualdo – con el “carácter irreverente, totalmente subversivo” (Cintia Cristiá) de la estética del pintor Joseph Turner.

 

Gerardo Gardelin (1965) Director musical, compositor, arreglador y pianista. Compuso obras sinfónicas y de cámara:

Concierto para trompeta y orquesta estrenado por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires solista Daniel Crespo. Noviembre 2019.

Suite “Remembranzas” para tuba, trompeta y piano, estrenada en el Salón Dorado del Teatro Colon, Agosto 2019 por el trio de Richard Alonso Diaz. Suite “Peregrinos” estrenada en el CCK, Agosto de 2019 por la Orquesta Juan de Dios Filiberto, dirección Ezequiel Silverstein.

“Raices”, Poema sinfónico estrenado en Mayo 2019 en Santa Fe, dirección Silvio Viegas. Suite sinfónica, “Escenas rurales” por la Orquesta Sinfónica Nacional en el CCK, dirección Andrian Avila. “Ciudadano” y “Furtivo” tangos sinfónicos y su versión orquestal de “El Pericón Nacional”, dirección Walter Hilgers. Compuso y dirigió su Concierto para Tuba y orquesta con la orquesta sinfónica de Santa Fe, solista Albert Savino Katar.

Compuso y dirigió su Concierto para Cuarteto de Trombones y orquesta, por el Cuarteto de Trombones Viento Sur, y la Orquesta sinfónica de Sta. Fe. También interpretado por el mismo cuarteto y la Orquesta de la Universidad de Oklahoma. Realizo para la OFBA, los arreglos de “El día que me quieras” y “Por una cabeza” dirección  E. Diemecke. Su pieza para Tuba, piano y Arpa, “El inmortal”, grabada por el trio de Siefried Jung en Europa. “Suite tanguera para Flauta y orquesta”, estrenada por la Orquesta Filiberto, solista Daniel Lifschitz, dirección Guillermo Becerra. Dirigió y realizo los arreglos musicales de: “Únicos 1 y 2, Embajadores, Connected y Los elegidos”, en el Teatro Colon. Concierto para Cuarteto de Cornos y orquesta a ser estrenado por la OFBA, dirección E. Diemecke con Bayres horns. Compuso la música de la película “Inseparables”. Director musical de las obras: Cabaret, Sunset Boluveard, Sugar, Love Musik, Los locos Addams, Ghost, Mamma mia, La Novicia Rebelde, Signum, La Bella y la Bestia, El Fantasma de la Opera, Chicago (2001 y 2010), El Joven Frankenstein, Los Productores, Hairspray, Sweet Charity. Ganador del Concurso de composición “Corazón Andino”. Premio Konex de Diamante como arreglador en dos oportunidades.2 Premios ACE, 5 Premios Hugo, Premios Trinidad Guevara y Florencio Sánchez. Estudió piano con diversos maestros. Armonía, contrapunto, composición y orquestación con Pedro Aguilar, Gabriel Senanes. Clases de dirección con los maestros E. Arturo Diemecke y Carlos Callejas.

Suite sinfónica, Escenas rurales

La composición de la obra Escenas rurales tiene su punto de partida en una sugerencia de Andrea Merenzon de escribir una obra sinfónica con una temática Argentina que fuera a su vez posible de ser ejecutada tanto en su integridad como en sus movimientos separados, o sea una suite. Me inspire en los distintos paisajes de la Argentina y sus costumbres sin necesidad en sí de definir una forma de danza estricta. La orquestación es muy variada y la armonía transita por momentos impresionistas, románticos y expresionistas.

 

Natalia Solomonoff (1968) Nació en Rosario, provincia de Santa Fe. Asistió a talleres y cursos de composición con Julio Viera, Gerardo Gandini, Francisco Kröpfl, Carmelo Saitta, Diana Rud y Mariano Etkin. Completó su formación en la Folkwang Hochschule de Essen, Alemania. Solomonoff pertenece a una generación que representa “la identidad argentina post dictadura, que (asume) la pertenencia cultural de los que no están, una identidad vinculada con la falta, la dispersión, la distancia” (Pablo Fessel). Como muchos compositores de la post vanguardia, Solomonoff aplica de modo selectivo y personal técnicas de vanguardia a un lenguaje complejo, y en su caso, de formas breves, que busca estableces conexiones con la realidad social y política circundante, si bien no de modo directo y evidente. Algunas de sus obras buscan poner en escena la corporalidad del ejecutante. Por lo general, Solomonoff recurre a formaciones reducidas.

 

Marcos Franciosi (1973). Estudió composición en la Universidad Nacional de Córdoba y en el Conservatorio de Música y Arte Dramático de Québec, Canadá. Actualmente es director de la Licenciatura en Composición con medios Electroacústicos  de la Universidad Nacional de Quilmes y profesor de composición en la misma y en la UNTREF. Fue profesor de  Cátedra de Composición V de la UCA (2008-2017). Fue jurado, expositor y profesor visitante en numerosas ocasiones en Argentina y el exterior. Por su trabajo recibió numerosas distinciones y encargos de importantes Instituciones como el Ensemble Modern, Teatro Colón, Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín, entre otras. Sus obras han sido estrenadas por prestigiosos ensambles e intérpretes de Argentina y del exterior.

Jazz hecho en Argentina.

 

Esta es una pequeña muestra de algunos de los músicos argentinos más reconocidos en la escena del jazz, que ha tenido una muy rica historia desde los años 20 hasta nuestros días.

 

 

Oscar Alemán

”Tengo ritmo” (G.Gershwin)

Oscar Alemán, guitarra solista

Darío Quaglia, guitarra rítmica

Alberto Mazza, contrabajo

Nestor Astarita, batería

 

Oscar Alemán (1909-1980) fue un virtuoso guitarrista de jazz manouche y swing que supo codearse en Europa con figuras internacionales como Louis Armstrong, Duke Ellington, fue director musical de Josephine Baker y principalmente gozó de la amistad de Django Reinhardt, su gran ídolo, con quien tocó en varias oportuidaddes.

 

 

Enrique “Mono” Villegas

“Chopin prelude”, variaciones sobre el preludio op.28 N°7 de Frederic Chopin (E.Villegas)

Enrique Villegas, piano

Milt Hinton, contrabajo

Cozy Cole, batería

 

Enrique “Mono” Villegas (1913-1986), un gran pianista, además de un particular personaje, que traspasó los límites del jazz e incursionó en el tango y la música clásica. Grabó con importantes músicos como Cozy Cole, Paul Gonsalves y Willy Cook.

 

 

Gato Barbieri

“El Paraná” (L.Barbieri)

Leandro “Gato” Barbieri, saxo tenor

Lonnie Liston, teclados

John Abercrombie, guitarra

Stanley Clarke, bajo

Roy Haynes, batería

Airto Moreira, percusión

 

Leandro “Gato“ Barbieri (1932-2016) fue un saxofonista principalmente orientado hacía el latín jazz. Es particularmente recordado por ser el responsable de la música para la película “Último tango en París”, de Bertolucci.

 

 

Lalo Schifrin

“Preludio N°2” (L.Schifrin)

Lalo Schifrin, piano y arreglos orquestales

 

Conocido mundialmente por ser el compositor de la música para la serie “Misión Imposible”, el pianista Lalo Schifrin (1932) hizo una gran carrera en Estados unidos principalmente, componiendo música para series y películas de Hollywood. Amigo de Astor Piazzolla y Dizzy Gillespie, Schifrin tiene en su haber seis premios Grammy.

 

 

Roberto “Fats” Fernández

“Algún día te arrepentirás” (L.Armstrong)

Robert “Fats” Fernández, trompeta

Wynton Marsalis, trompeta

Baby López Furst, piano

Cesar Franov, bajo

Norberto Minichillo, batería

 

Roberto “Fats” Fernández (1954), es el trompetista más influyente en la historia del jazz nacional. Ha participado de centenares de grabaciones, como líder y acompañando a importantes figuras nacionales e internacionales.  

 

 

Carlos Franzetti

“Allison’s dance” (C.Franzetti)

Carlos Franzetti, piano y dirección

The Jazz Kamerata

 

Carlos Franzetti (1948), ganador de cinco premios Grammy latinos, tiene una extensa carrera principalmente como arreglador, y ha trabajado con músicos tan diversos como Rubén Blades, Roberto Goyeneche, la Boston Pops Orchestra, Luis Alberto Spinetta y Fito Paez

 

 

Dino Saluzzi

“La pequeña historia de…!”

Dino Saluzzi, bandoneón

Palle Danielsson, contrabajo

José María Saluzzi, guitarra

 

El bandoneonista salteño Dino Saluzzi (1935), es una reconocida figura de la música contemporánea, que ha hecho una importante carrera en Europa, y que ha sabido combinar como pocos el jazz y la música argentina.

 

 

 

Jorge Navarro

“Long ago and far away” (J.Kern)

Jorge Navarro, piano

Carlos Álvarez, contrabajo

Eduardo Casalla, batería

 

Jorge Navarro (1940), es uno de los pianistas más importantes del jazz argentino, con una carrera activa de más de 60 años, que se inicia con su debut en 1958 junto a los Swing Timers.

 

 

Mariano Loiácono

“Connecting” (M.Loiácono)

Mariano Loiácono, trompeta

Gustavo Muso Saxo, tenor

Francisco Lo Vuolo, piano

Jerónimo Carmona, contrabajo

Pepi Taveira, batería

 

El trompetista Mariano Loiácono (1982), es uno de los músicos más destacados de la escena actual del jazz en Argentina. Lidera varios grupos y orquestas en nuestro país, y es habitué de distintos escenarios de Nueva York, donde ha grabado con importantes músicos locales.

 

 

Escalandrum

“Siete maravillas” (N.Guerschberg)

Damián Fogiel, saxo tenor

Gustavo Musso, saxo alto y saxo soprano

Martín Pantyrer, saxo barítono y clarinete bajo

Nicolás Guerschberg, piano

Mariano Sivori, contrabajo

Daniel “Pipi” Piazzolla, batería

 

Escalandrum es una de las agrupaciones más destacadas de la actualidad jazzística del país. El grupo, liderado por el baterista Pipi Piazolla, lleva ya más de 20 años de carrera y 11 discos editados.

Orquesta de Instrumentos Autóctonos y

Nuevas Tecnologías - UNTREF

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